El avance de China en el acero al silicio: se rompe el monopolio de Japón y Corea
El 20 de marzo, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales del Consejo de Estado y la Administración Nacional de Energía publicaron conjuntamente el “Plan de aplicación para el desarrollo de alta calidad de los equipos de ahorro energético (2026-2028)” (en lo sucesivo, el “Plan de Ejecución”). Este plan propone claramente lograr avances en los materiales clave para los equipos de ahorro energético, entre los que destaca el acero al silicio de alto rendimiento —esa chapa de acero fina aparentemente corriente— que se está convirtiendo en un baremo para medir las capacidades de fabricación de alta gama de un país y que limita directamente la modernización y el desarrollo de la industria china de equipos de ahorro energético.

Como “chip” del sector energético, el carácter insustituible del acero al silicio de alto rendimiento en motores y transformadores ha sido durante mucho tiempo un “cabezocho” para la industria manufacturera china. ¿Por qué es tan crucial esta ’chapa fina‘? ¿Por qué hemos estado sometidos al control de otros durante tanto tiempo? ¿Qué tipo de hegemonía tecnológica y qué camino hacia el avance industrial se esconden detrás de todo esto?
La hegemonía tecnológica y el carácter insustituible del acero al silicio, el rey de los materiales
El acero al silicio, una aleación de hierro y silicio con un contenido de carbono extremadamente bajo y un contenido de silicio de entre 1,0% y 4,5%, es conocido como la “joya de la corona” de la industria siderúrgica. Presenta características como una alta permeabilidad magnética, baja coercitividad y un alto coeficiente de resistencia, lo que permite reducir el consumo energético de los transformadores entre un 45% y un 50%. Se trata de un material magnético indispensable en motores, transformadores, electrodomésticos e instrumentos eléctricos. Su contenido en silicio suele ser superior a 3%, con pérdidas en el hierro extremadamente bajas y una alta intensidad de inducción magnética, lo que lo convierte en la piedra angular de la conversión eficiente entre energía eléctrica y magnética.
En el mundo del acero al silicio, las dos categorías que presentan mayores barreras tecnológicas son el acero al silicio orientado y el acero al silicio no orientado de alta calidad. Los granos del acero al silicio orientado se asemejan a soldados bien entrenados, con direcciones de disposición muy uniformes y características superiores de alta permeabilidad magnética y bajas pérdidas en la dirección de laminación, que es fácilmente magnetizable. Este material se utiliza principalmente para fabricar diversos núcleos de transformadores, especialmente el acero al silicio de alta orientación magnética, que se ha convertido en el tipo de producto predominante en el mercado debido a sus menores pérdidas en vacío y a su mayor eficiencia en el aprovechamiento de la energía.
El acero al silicio no orientado es otro caso distinto, con una distribución desordenada de los granos y propiedades magnéticas uniformes en todas las direcciones. Su contenido en silicio oscila entre 0,5% y 3%; presenta una mayor resistencia mecánica y es fácil de estampar y conformar, lo que lo convierte en el material principal para la fabricación de diversos motores. Según el nivel de pérdidas en el hierro acabado, se puede clasificar en acero al silicio no orientado de baja, media y alta calidad, correspondiendo las calidades más altas a los niveles más bajos de pérdidas en el hierro.
La fabricación de acero al silicio de alto rendimiento es un arte de vanguardia que integra la tecnología metalúrgica, la ciencia de los materiales y la fabricación de precisión. La producción de acero al silicio orientado requiere una compleja cadena de procesos —desde la fundición, el laminado en caliente, la normalización y el laminado en frío hasta el recocido—; cada eslabón exige un control preciso de la microestructura. El acero al silicio no orientado de alta calidad plantea requisitos estrictos en cuanto a tecnologías clave, como el control preciso de la composición, la fundición de acero puro y los recubrimientos especiales. Estas barreras tecnológicas constituyen una barrera tecnológica que el acero al silicio de alto rendimiento no puede superar.
El panorama monopolístico: la posición de China en la competencia mundial
En el ámbito mundial del acero al silicio de alto rendimiento, Nippon Steel & Sumitomo Metal (actualmente conocida como Nippon Steel), JFE Steel y la surcoreana POSCO han ocupado durante mucho tiempo una posición de liderazgo absoluto. Estos gigantes han construido un modelo de monopolio de mercado inquebrantable gracias a décadas de acumulación tecnológica, barreras completas en materia de patentes, un riguroso conocimiento técnico de los procesos y una sólida capacidad para generar valor añadido de marca.
Especialmente en el ámbito de los productos de alta gama, se considera que las sofisticadas capacidades de transformación de las empresas siderúrgicas japonesas ofrecen ventajas significativas. Según los análisis pertinentes, Japón ha logrado un éxito notable en la industria siderúrgica gracias a su espíritu artesanal único y a su capacidad de trabajo en equipo. Invirtieron 80 000 millones de yenes y completaron la investigación y el desarrollo de seis tecnologías de proceso en tres años, lo que situó directamente a la tecnología de fundición de acero de Japón entre las tres mejores del mundo.
Ante un panorama competitivo mundial como este, las empresas chinas no han dejado de recuperar terreno. Las principales empresas nacionales, representadas por China Baowu y Shougang Corporation, han logrado avances significativos en el ámbito del acero al silicio. Los datos indican que, para 2024, la producción china de acero al silicio alcanzará los 16,1 millones de toneladas, lo que supone un aumento interanual del 9%. Desde el punto de vista empresarial, el Grupo Baosteel domina el mercado con una cuota del 52%, mientras que el Grupo Shougang ocupa el segundo lugar con una cuota del 11%.
Sin embargo, tras estos datos tan positivos se esconde un reto estructural. Aunque China ocupa el primer puesto mundial tanto en capacidad de producción como en volumen de producción, sigue existiendo una brecha significativa en el ámbito de los productos de alta gama. Según los datos del primer semestre de 2024, China produjo 1,385 millones de toneladas de acero al silicio orientado, de las cuales la producción de acero al silicio de alta orientación magnética ascendió a 969 600 toneladas, lo que representa el 70,1 % del total. Aunque la proporción ha aumentado, el acero al silicio orientado de máxima calidad y el acero al silicio no orientado de grado ultraalto para motores de alta eficiencia siguen dependiendo en gran medida de las importaciones.
La estabilidad de la calidad del producto también supone un gran reto. Existe una brecha entre la consistencia de los lotes, la uniformidad del rendimiento, la calidad de la superficie, etc., y el nivel más alto. Las empresas chinas aún deben superar los cuellos de botella tecnológicos en la investigación teórica básica, los equipos de proceso clave y el desarrollo de productos originales. Y lo que es más importante, entrar en el sistema de la cadena de suministro de clientes internacionales de gama alta, como los conocidos fabricantes de automóviles y de equipos de alta gama, conlleva un ciclo largo y presenta una gran dificultad. Esta barrera de certificación de aplicaciones impide que los productos de acero al silicio de China accedan al mercado mundial.
¿Podrá la política abrirse paso? ——El camino y los retos de la sustitución nacional
La publicación del «Plan de aplicación para el desarrollo de alta calidad de los equipos de ahorro energético (2026-2028)» ha creado una oportunidad histórica para la localización de la producción de acero al silicio. Este plan, elaborado conjuntamente por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y otros cuatro departamentos, propone claramente lograr avances decisivos en materiales y componentes clave para equipos de ahorro energético de aquí a 2028, así como alcanzar niveles de eficiencia energética líderes a escala internacional en equipos de ahorro energético como motores y transformadores.
El apoyo normativo a nivel nacional se articula principalmente a través de varias vías: en primer lugar, las subvenciones para investigación y desarrollo y el apoyo a proyectos, que orientan los fondos y recursos hacia la investigación y el desarrollo de materiales clave; en segundo lugar, el impulso de las aplicaciones y la garantía de mercado, que proporcionan indirectamente oportunidades iniciales de comercialización y verificación de aplicaciones para el acero al silicio de alto rendimiento nacional mediante la promoción de equipos eficientes y de bajo consumo; en tercer lugar, el establecimiento de normas y la certificación de ensayos, que promueven la creación y mejora de un sistema de normas de alto nivel acorde con las condiciones nacionales y ayudan a que los productos nacionales obtengan el reconocimiento del mercado.
Cabe destacar que Wang Peng, director del Departamento de Ahorro Energético y Aprovechamiento Integral del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, afirmó en una rueda de prensa que el “Plan de Implementación” hace hincapié en la innovación tecnológica. Partiendo de la promoción de la mejora de la eficiencia energética global, se centra en la investigación y el desarrollo independientes de materiales básicos y componentes clave, la modernización de los procesos de fabricación ecológicos de los productos y la optimización del funcionamiento de los equipos. Esto indica que, a nivel político, se ha reconocido la importancia de la base material.
Para lograr avances realmente significativos, es necesario colaborar en la investigación de la cadena industrial y en la construcción ecológica. La integración vertical desde las empresas siderúrgicas hasta las fabricantes de motores y transformadores y, finalmente, los usuarios finales es fundamental, lo que requiere una definición conjunta de los productos, la investigación y el desarrollo colaborativos, y el intercambio de datos. La exploración de modelos innovadores también es indispensable, y la profunda integración entre la industria, el mundo académico, la investigación y la aplicación es la clave para superar los retos de la ciencia de los materiales básicos y los principales retos tecnológicos comunes.
Sin embargo, el camino que queda por recorrer sigue estando plagado de retos. La sustitución nacional requiere superar las presiones de costes a corto plazo, romper los bloqueos internacionales en materia de patentes, fomentar la confianza y los hábitos de los usuarios en el uso de materiales nacionales, y hacer frente a los posibles riesgos de la evolución tecnológica. Especialmente en el contexto del exceso de capacidad que sufre actualmente la industria del acero al silicio, cómo ampliar la capacidad de producción al tiempo que se mejora la calidad se ha convertido en una cuestión importante a la que se enfrenta el sector.
Reflexión y perspectivas: la decisión sobre el camino hacia la autonomía
La urgencia de la sustitución nacional del acero al silicio de alto rendimiento es indudable, y los avances logrados en China merecen ser reconocidos. Sin embargo, no se puede pasar por alto la brecha que hay que salvar. Según los datos, la proporción de acero al silicio no orientado de alta calidad y alta eficiencia dentro del total de acero al silicio no orientado ha aumentado hasta el 31,21 % en 2024, lo que supone un incremento de 12,3 puntos porcentuales con respecto a 2016, lo que indica que la modernización industrial avanza de forma constante.
En el ámbito de los materiales de alta gama, lograr avances decisivos es una lucha a largo plazo. Requiere tanto una labor de investigación y desarrollo independiente y con los pies en la tierra, como una inversión continua y la acumulación de conocimientos técnicos; además, es necesario liderar fusiones, adquisiciones y colaboraciones internacionales para adquirir rápidamente tecnologías y canales clave. No se trata de una elección entre una u otra opción, sino de una combinación complementaria de estrategias. El proceso de desarrollo de la industria china del acero al silicio —desde la introducción del sistema japonés de laminadores de “1,7 metros” en 1974 hasta la actual reexportación de productos a todo el mundo— es una muestra clara de este modelo de “introducción, asimilación, absorción e innovación”.
El espesor del acero al silicio de Wuhan Iron and Steel se ha reducido de 0,35 milímetros a 0,1 milímetros, lo que no solo reduce el tamaño, sino también la brecha tecnológica de cuarenta años. Este avance tecnológico no solo bate el récord mundial, sino que también demuestra la capacidad de China para ponerse al día en el ámbito de los materiales de alta gama. La producción en serie de acero al silicio ultradelgado de alta resistencia de 0,1 mm supone un avance histórico en la localización de los “chips” en el sector energético.
En el futuro, solo si dominamos los fundamentos materiales que están en nuestras propias manos podrán los equipos de ahorro energético de China —e incluso toda la industria manufacturera de alta gama— mantenerse verdaderamente firmes y lograr un progreso constante. Con la puesta en marcha del Plan de Ejecución, se espera que la industria china del acero al silicio dé pasos más importantes en materia de avances tecnológicos, mejora de productos y expansión del mercado, aportando la sabiduría y las soluciones chinas a la transformación global hacia la energía verde.